A veces me gustaría darme por vencida
y usar el trébol de la mediocridad.
Darme por vencida y abandonarme
a las alas de la lisérgia y no volver jamás
a la piel de roca que me ha quemado
las plantas de los pies.
A veces me gustaría darme por vencida
y dejarme devorar por mi Abraxas
arbitro incansable entre ella y yo.
Darme cuenta de una vez, que le aposté
sin dinero al ganador.
A veces me gustaría darme por vencida
y explorar solo con metaforismos métricos y meticulosos
el espesor de la mierda; en lugar de meter mi brazo
o terminar hundida hasta las pestañas como siempre.
A veces y solo aveces me gustaría
no haberte echado a perder.
Aveces me gustaría darme por vencida
y lograr una derrota digna, limpia, simple.
Darme por vencida y tomar a cuenta de tu
ausencia la muestra que tu linaje agota y necesita...
acogerlas como sí en un inicio
hubieran sido para mí.
Darme por vencida, y soltar los lastres
causantes de admiración y corroerme
suavemente a la trampa de arena de lo cotidiano.
Darme por vencida y galoparte la vida otra vez.
El oprobio es que estando muerta, ya no hay
cabida a vencimientos.
La Jornada: Astillero
Hace 10 años



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