miércoles, 5 de noviembre de 2014

Plumaje de Fuego

Y esta membrana se abre:
caucásicas larvas salen de ésta
llenas de baba y con cohibido asombro
por estar abolido el dulce lupanar
que las adoptaba como facsímil de un crío.

Y luego... te notan ahí, te ven
pero su esencia arisca
evita que se acerquen,
incluso evita
que las plumas latentes
debajo de su resbalosa pielecilla
salgan como debe, y se riñen entre ellas,
con las raíces que tiene por manos
cubren su viscosa desnudez
y algunas guardan el plumaje de fuego
que osó por un instante despuntar.

Y esta membrana te adopta, te explota,
te estrena, te dobla, te azota, te ultraja;
te mece cual boya errante.
Llama de lejos a sus larvas,
rabiosas de regresar y no disimulan
sus deseos de tí.

Y esta membrana se cierra...
Pronto las larvas comerán
la carne podrida de sus plumas quemantes
y saldrán sólo para rozar el suave lóbulo
de tu oído y decirte:
"Dosificanos para volver a nacer".

Minha Garganta 12-06


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