sábado, 21 de enero de 2012

La Decadencia

Ayer me preguntaban que porque seguía ahí, con el cuerpo exhibido y taggereado, la visión borrosa, el mousse perdido, la cara de guarrior, y el “te vienes conmigo” de diversos autores, incluido él de quien, ya habíamos dicho que deseábamos con singular anticipación de mi comparsa y yo y con la evidencia de que esta le gustó más que yo; y no se, seguía queriendo lo mismo desde que inicio la noche, que fueras tú, ni el mas guapo, ni el mas joven, ni el mas no cuerdo, ni siquiera el que dijo para quitarme a uno de encima “es mi morra” que fueras tú, que fueras tu, pero se vino la noche, se vino el solvente, el crew, el alcohol de más y se vinieron los putazos, la sinceridad y el miedo de mi, ese miedo del que ni yo puedo escapar, y es que como te dije estoy ahí en el hoyo cavando en busca de alas o de más fondo. ¿Por qué sigo ahí? ¿Que porque sigo ahí? Es porque sé que cojeamos de las mismas extremidades, y solo tu que has estado ya en el mismo linde; te mancharas las manos de mierda para sacarme de ahí, porque los que no están embarrados ya nos han visto con asco y no nos sacarán, en esta visión romántica de a insoportable levedad de mi decadencia se que esto no llegara a su destino, así como la 1 de la tarde que tanto ansío para enjuagar mis culpas se tardara en llegar.

¿Qué porque sigo ahí? Porque yo me he puesto ahí y solo yo puedo quitarme.

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